Queratosis actínica clásica: Presenta placas escamosas, ásperas al tacto, de color rojizo o rosado, con base eritematosa. Son las más comunes y típicamente miden entre 2-6 mm de diámetro.
Queratosis actínica hipertrófica: Lesiones más gruesas y elevadas, con escamas más adherentes y prominentes. Pueden confundirse con carcinoma escamocelular.
Queratosis actínica pigmentada: Presentan coloración más oscura, parduzca o grisácea, y pueden ser difíciles de distinguir de otras lesiones pigmentadas.
Queratosis actínica atrófica: Lesiones más planas, con piel adelgazada y eritematosa, con escamas finas y menos adherentes.
Queratosis actínica líquenoides: Forman placas más extensas con superficie verrugosa y pueden tener un aspecto más irregular.
